Zimbabwe quiere recuperar el turismo europeo

Después de que las autoridades turísticas de Zimbabwe y otros grupos interesados hayan presionado muy duramente en ese sentido, varios touroperadores han decidido poner de nuevo al represivo país en el circuito occidental. Sin embargo, debido a la mala reputación del país en los principales mercados turísticos, aún está por ver si los turistas querrán visitarlo.

El acuerdo que ha conseguido la Autoridad del Turismo de Zimbawe (ZTA, en inglés) significa que Zimbabwe está abierto al turismo internacional. La incógnita pendiente es saber si los turistas tendrán la suficiente confianza como para elegir a Zimbawe como su destino de vacaciones después de haber leído todo tipo de horribles historias relacionadas con las ingentes violaciones de los derechos humanos por parte del régimen de Robert Mugabe.

Como respuesta contra las tendencias dictatoriales del presidente Mugabe y los controvertidos programas de reforma de la propiedad de la tierra, Zimbabwe fue expulsado hace algunos años de todos los paquetes turísticos en el Reino Unido, Francia y Alemania. Esto provocó una aguda caída de las llegadas de turistas de los tradicionales mercados europeos.

El director ejecutivo de la ZTA, Karikoga Kaseke, desveló que los touroperadores que participaron en el reciente “World Travel Market” de Londres habían accedido finalmente a levantar su “embargo turístico” oficioso de Zimbabwe. Kaseke declaró que estaban de acuerdo en que era injusto mantener un embargo sobre Zimbabwe.

El propio director de la ZTA sabe que tendrá que pasar algún tiempo antes de que su país reciba importantes llegadas de turistas. Cosa que salta a las claras a juzgar por sus declaraciones de que “las llegadas aumentarán gradualmente”. “El ciclo llevará mucho tiempo y no podremos experimentar un aumento inmediato en el número de turistas procedentes de estos países, pero esperamos que aumenten las entradas en la segunda mitad del año que viene y más tarde aún”, según declaró el dirigente a la agencia ‘New Ziana’.

Este desarrollo se produce en un momento en el que Zimbabwe está intentando inclinarse ante la presión internacional: su clase dirigente está abandonando sus políticas draconianas tradicionales. Es evidente que el régimen no puede contener su espiral económica ni sus problemas sociales, motivo por el que Zimbabwe está intentando recuperar algo de su credibilidad. Asimismo, los altos funcionarios del país se preparan para la anunciada retirada de Mugabe; un momento en el que la reconciliación con occidente tendrá que ser prioritaria.

Antes de que Zimbabwe adoptara políticas represivas, el turismo era una de sus principales fuentes de divisas extranjeras y una industria en franca expansión. En su apogeo del año 2000, cerca de 1,5 millones de turistas visitaron Zimbabwe y se planearon futuras inversiones en el sector para asegurar aún más llegadas. El sector contribuyó con entre el 5 y el 6% del PIB nacional.

Finalmente en 2001, el sector se vino abajo, con el cierre de cientos de compañías y una pérdida en puestos de trabajo estimada en 100.000. La caída fue tan pronunciada debido a que la principal atracción turística de Zimbabwe, las cataratas Victoria, podían ser visitadas también desde Zambia, que ha absorbido a muchos de los visitantes que anteriormente se dirigían a Zimbabwe. Los safaris turísticos fueron redirigidos hacia Sudáfrica y Mozambique. Las ruinas únicas del “Greater Zimbabwe” se quedaron sin admiradores.

Via:afrol.com



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