Qué visitar en Cartagena de Indias

Los once kilómetros de murallas, cuya construcción inició el ingeniero italiano Bautista Antonelli en l.602 y concluyó dos siglos más tarde Antonio de Arévalo, más los fuertes y el Castillo de San Felipe, ( construido durante todo un siglo a partir de l.536), son el primer atractivo de visita, ya descrito atrás. La visita guiada a San Felipe permite conocer muchas de las técnicas empleadas por los ingenieros militares, los sistemas de comunicación, largos pasadizos y túneles, más algunas historias y leyendas de interés.

 

 

El segundo programa que no puede faltar es el recorrido de las calles del recinto amurallado, ojalá al caer la tarde, pero para ello descuente los horarios que rigen en recintos especiales, algunos de los cuales cierran temprano. Amerita entrar a lugares como La Catedral (iniciada en 1.575). El Palacio de la Inquisición, a pocos pasos de la Catedral, la mejor muestra barroca de arquitectura civil, terminado en l.770; ofrece algunos datos sobre los procedimientos de los juicios y las formas de tortura, más otra serie de elementos lamentablemente muy pobres sobre la vida de la ciudad. San Pedro Claver, iglesia y convento de los jesuitas perteneciente ya al siglo XVIII, donde se guardan los restos del santo protector de los esclavos. La Casa del Marqués de Valdehoyos y la que hoy se denomina “Bodegón de la Candelaria”, sobresalientes muestras de la arquitectura doméstica del siglo XVII.

 

El templo de Santo Domingo, el más antiguo de la ciudad, terminado en el siglo XVI. La Plaza de la Aduana, actual centro cívico principal, presidido por la Alcaldía, la Plaza de los Coches, al pie de la Torre del Reloj y otros encantadores parquecitos, como San Diego y La Merced. Durante el recorrido usted descubrirá otros pequeños tesoros urbanos (el Convento de Santa Clara, próximo a restaurarse para hotel; la Casa de la Cultura, el Templo de San Agustín, las sedes del SENA y de la Cámara de Comercio en antiguas casonas de aristócratas del siglo XVII, etc.), pero, principalmente, disfrutará una calidad de clima y belleza de las calles mismas, que son el mejor patrimonio de Cartagena. Terminado el paseo de la zona amurallada, puede encontrar un par de “boites” o bares de turistas en la propia zona histórica, cerca a las tiendas de antigÜedades. O, si lo prefiere, salga por la Puerta del Reloj y encamínese al costado de enfrente, en Getsmenaní, en vecindades del Centro de Convenciones. Allí encontrará en primer término un agradable Centro Comercial en el antiguo Claustro de San Francisco, recientemente restaurado; y en derredor, buenos sitios donde tomar café o una cerveza. Este es el lugar de encuentro preferido de la gente joven.

 

 

Hay también otros dos Museos. Digno de verse, el Museo del Oro, con una muestra regional de orfebrería y cerámica, sobre la Plaza de Bolívar, al frente de La Inquisición. Y el Museo Naval, inaugurado para el Quinto Centenario del Descubrimiento (a espaldas de San Pedro Claver), un buen recinto desaprovechado por una muestra museográfica bastante mediocre.

 

 

Fuera del casco urbano colonial, merecen visitarse el barrio residencial de Manga, formado por curiosas quintas de la primera mitad de este siglo, en profusión de estilos y jardines. El Cerro de la Popa, magnífico mirador de la ciudad y sede de uno de los más viejos y hermosos monasterios del país, deplorablemente invadido de antenas de radio. No es recomendable subir a pié, y menos transitar las vecindades en horas de la noche.



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